La videovigilancia avanza hacia entornos IP creando en el camino escenarios híbridos capaces de aprovechar las nuevas propuestas de análisis de vídeo que optimizan los procesos de seguridad e incrementan la inteligencia de negocio.
Durante los últimos 10 años la videovigilancia ha seguido un camino de evolución que está dejando atrás las soluciones convencionales basadas en sistemas de televisión en circuito cerrado (CCTV) con conexiones punto a punto para adoptar modernos sistemas digitales basados en redes IP. Gracias a las últimas tecnologías de compresión H.264 y a la constante caída de los precios de las cámaras IP, la videovigilancia IP se está convirtiendo en el enfoque mayoritariamente seguido por las instalaciones de seguridad de vídeo. Y aún más. La convergencia de voz, vídeo y datos sobre la que se asienta esta nueva tecnología está abriendo la videovigilancia a nuevos campos de exploración y producción integrados con la inteligencia de negocio en áreas como ventas y marketing.



